Desde lo mas profundo de mi alma
conjuro esta maldición,
que vida y sabiduría añadida
sea por fin destruida.
Y con la fuerza de mi poder
sea posible mi victoria
para vencer a mis enemigos
con la magia de la discordia.
Llamaradas de los adentros
hielos de las alturas
os invoco a mis elementos
y os expulso a las anchuras.
Que la fuerza que renazca
de lo extenso de mis adentros
se haga grande con la fuerza
de la rabia de los vientos.
Por: Alfonso Redondo.




